El Pensamiento Mágico:

Desmitificando una Creencia Popular

 

El fenómeno del pensamiento mágico ha capturado la atención de muchas personas en la sociedad contemporánea, particularmente impulsado por la popularidad de libros de autoayuda como «El Secreto» y las obras relacionadas con el concepto de “La ley de la atracción”. Estos libros promueven la idea de que simplemente deseando algo con suficiente intensidad, podemos atraerlo y que nos ocurra, ya sea algo que consideramos negativo o positivo. Sin embargo, ¿existe alguna base científica detrás de esta afirmación? Este artículo buscará analizar críticamente el concepto del pensamiento mágico desde una perspectiva científica.

 

El Mito del Pensamiento Mágico

El pensamiento mágico es la creencia de que los deseos, pensamientos o acciones tienen el poder de influir directamente en los eventos de la realidad, sin una explicación causal observable. Por ejemplo, la idea de que, si uno desea intensamente que algo suceda, eventualmente ocurrirá, es una manifestación de este pensamiento mágico. Otro ejemplo es el evitar pensamientos “negativos” por si ocurriese eso que pensamos.

Desmitificando el Pensamiento Mágico

Aunque pueda parecer tentador creer en la magia de nuestros deseos, la realidad es que el pensamiento mágico es un error de pensamiento. No existe evidencia científica que respalde la idea de que simplemente deseando algo con fuerza, este se materializará en nuestra vida. Más bien, este tipo de pensamiento puede magnificar las emociones desagradables y conducir a un aumento de la ansiedad a largo plazo.

En consulta hemos observado que últimamente existe un incremento de personas que no quieren “tener pensamientos negativos”, y cada vez que uno aparece, intentan evitarlo a toda costa. La evidencia científica nos muestra cómo la evitación mantiene los miedos, o en este caso, las preocupaciones.  Si te obligas a NO pensar en un elefante, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Si te obligas a pensarlo, qué ocurre? Exacto.

Ejemplos de Pensamiento Mágico

Para ilustrar este concepto, consideremos algunos ejemplos comunes de pensamiento mágico en la vida cotidiana. Una persona preocupada que cree que un familiar estará en peligro si no permanece despierta hasta que el familiar regrese a casa, o alguien que piensa que su mera preocupación puede influir en el resultado de un examen, son ejemplos de cómo el pensamiento mágico puede manifestarse en nuestras vidas.

Ojalá pudiésemos pensar “Quiero que la comida esté hecha cuando llegue a casa”. Por desgracia, no ocurre así.

Alternativas al Pensamiento Mágico

En lugar de caer en el pensamiento mágico, es importante adoptar estrategias más realistas para hacer frente a los desafíos de la vida. Esto incluye enfocarse en soluciones prácticas, en lugar de simplemente desear que las cosas cambien. Es útil desarrollar habilidades para detectar y desafiar los pensamientos mágicos, así como practicar técnicas de defusión de pensamiento para manejar la ansiedad y las preocupaciones.

  1. Resolución de Problemas: En lugar de simplemente desear que las cosas mejoren, identifica los problemas específicos que enfrentas y trabaja activamente en encontrar soluciones prácticas. Esto puede implicar hacer una lista de posibles soluciones y tomar medidas concretas para implementar la mejor opción.
  2. Estrategias de Afrontamiento: Aprende y practica técnicas de afrontamiento efectivas para manejar el estrés y la ansiedad. Esto puede incluir técnicas de respiración profunda, meditación, ejercicio regular, o actividades que te proporcionen placer y relajación, como la lectura, la música o el tiempo al aire libre.
  3. Desafío de Pensamientos Irracionales: Desarrolla habilidades para identificar y desafiar pensamientos irracionales o distorsionados que puedan contribuir a la ansiedad y la preocupación. Practica la reestructuración cognitiva, cuestionando tus pensamientos y buscando pruebas objetivas que los respalden o refuten.
  4. Apoyo Social: Busca el apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental cuando enfrentes desafíos difíciles. El contar con una red de apoyo sólida puede ayudarte a sentirte mejor y proporcionarte diferentes perspectivas y recursos para enfrentar tus problemas.
  5. Enfoque en el Autocuidado: Prioriza tu bienestar físico, emocional y mental mediante prácticas regulares de autocuidado. Esto puede incluir descanso adecuado, establecimiento de límites saludables, y la búsqueda de actividades que te hagan sentir bien.

Conclusiones

En resumen, el pensamiento mágico puede ofrecer una falsa sensación de control sobre los eventos de la vida, pero en última instancia, carece de fundamentos científicos y puede ser perjudicial para nuestra salud mental. En lugar de confiar en la magia de nuestros pensamientos, es importante adoptar un enfoque más pragmático y basado en la evidencia para enfrentar los desafíos que enfrentamos en la vida. Al fin y al cabo, los pensamientos solamente son conexiones neuronales.